El objetivo es implementar acciones tendentes a potenciar y fortalecer la participación de la comunidad organizada en las distintas esferas de su desarrollo, ejecutando programas que buscan generar las condiciones mínimas para la adecuada participación de las organizaciones sociales, a saber: motivación, legalización e información, entre otras.
Al iniciar el abordaje comunitario es importante dialogar con los integrantes de la comunidad, conocer su entorno, identidad cultural, religiosa, social y económica; es una fase de encuentro, reconocimiento del otro y entendimiento de que las comunidades son igualmente constructoras del saber. Este dialogo va más allá del conocimiento científico, en esencia en la declaración y afirmación que en el encuentro y práctica comunitaria ambos, universidad y comunidad organizada, son constructores del saber.
El diagnóstico permite a los actores educativos tener una visión y comprensión de la realidad social en la cual les corresponderá interactuar, de esta manera crean un proceso permanente y continúo de reflexión sobre el entorno, partiendo de la recolección, integración, sistematización y análisis de la información. El diagnóstico además genera y ofrece la información suficiente y necesaria para apoyar la toma de decisiones.
Se elaborara tomando en consideración un conjunto de dimensiones que describen a la comunidad entre las que encontramos: características geográficas; antecedentes histórico; situación demográfica; salud y salubridad comunitaria; rasgos: culturales, educativos, recreativos y deportivos; estructura organizativa y liderazgo comunitario; condiciones económicas, productivas y problemas de carácter social que afectan a la comunidad.

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